Use la mascarilla del tamaño más pequeño que se ajuste correctamente sin pellizcar.
No es necesario que el ajuste sea apretado. Si hay fugas, afloja la mascarilla.
El arnés debe estar bien sujeto pero no demasiado apretado. Ajusta las correas para minimizar fugas de aire.
Asegúrate de que la almohadilla no esté aplastada contra tu cara.
Ajusta la mascarilla mientras estés en posición de dormir y con el AIRE soplando a la presión prescrita.
Marque las correas del arnés con un marcador permanente para recordar dónde sujetarlas.
Pasa el tubo por encima del cabecero para reducir el tirón de la máscara.
Consulta siempre las instrucciones de uso que vienen con tu mascarilla.
El sueño es fundamental para manejar tu vida cotidiana y tener la energía necesaria para realizar aquello que es importante para ti. Pero seguir tu plan de terapia del sueño no se trata solo de dormir bien por la noche. También se trata de tomar el control donde puedas para tu salud a largo plazo.
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